Vivir la realidad

El otro día volví a revisar una de las series de divulgación científica más aclamadas por la crítica. Tras el éxito abrumador de la serie creada, protagonizada y presentada por Carl Sagan hace unas décadas, el astrofísico Neil deGrasse Tyson quiso hacer en 2014 una continuación de la serie original. En uno de los capítulos, el impactante astrofísico norteamericano reflexiona sobre una cuestión que me llamó la atención. ¿Por qué el mundo conoce los nombres de los más sangrientos asesinos en serie y no conoce ninguno de los científicos que cambiaron nuestra forma de vivir?

Esa reflexión me llevó a la conclusión de que la gente siempre se queda con lo malo. Quizá por morbo, o por la sensación de mirar el peligro cara a cara, retando a sabiendas de que no nos afectará, tras un cristal imaginario e irrompible, nuestro bienestar social. Eso provoca que olvidemos muchas cosas positivas. Gente que nos cambió la vida, directa o indirectamente. Incluso no nos permite valorar lo que estamos viviendo o sintiendo.

Hasta ahora, hemos vivido una gran fábula que nos permitió volar y soñar en una nube, pero que no era real. Hoy llegan las vacas flacas y toca remangarse para mantener con vida este magnífico sueño. Un sueño que nos encanta, pero que no es el fin del mundo. Por ello, es importante valorar el trabajo de los que intentan sacar el club adelante. Mejor o peor, con sus aciertos y sus fallos, pero con las ganas de hacerlo bien. Los que tenemos son los nuestros, y son los que debemos apoyar para salir del peligro que nos acecha.

No sé si habrá sanguinarios sicarios que nos arrastren de cabeza a Tercera, pero sí sé que hubo científicos que nos cambiaron nuestra forma de vivir. Y esos tendrán siempre nuestro reconocimiento más pulcro. 

La cosa está delicada y nos espera el Belmonte. Personalmente, es el partido que tengo marcado en rojo desde que se hizo público el calendario. Ellos parecen imbatibles y nosotros no logramos rascar nada positivo fuera de nuestro vetusto estadio. ¿Imposible? Lo que hemos hecho hasta ahora era imposible.