Regalo de Reyes: sobreprotección para mis hijos

Los resultados de una figura materna o paterna sobreprotectora y sufridora dan lugar a hijos dependientes y con baja autoestima.

Existen personas que están siempre pendientes de los demás. En lugar de construir una vida propia, dejan que su vida gire en torno a sus hijos, padres, parejas, amigos, hermanos,... Estas personas, necesitan ser necesitadas para sentirse seguras. Esto les da la oportunidad de actuar, con la intención última de salvar o rescatar al otro, de desarrollar una relación de dependencia, sintiendo la seguridad de que nunca serán abandonados.

Pero, a veces, esa salvación nunca llega.

Relaciones familiares que se caracterizan por un alto grado de dependencia entre unos miembros y otros. Estas situaciones derivan tarde o temprano en una situación insostenible, una situación asfixiante, que provoca falta de libertad en cada uno de los miembros de la familia.

Hay padres que desarrollan cierta dependencia emocional hacia sus hijos, al mismo tiempo, al tener este comportamiento, provocan cierta dependencia de los hijos hacia ellos. ¿Qué conseguimos en estas situaciones? ¿Creamos hijos dependientes?, ¿cómo afecta esto a los más pequeños? Y sobre todo ¿Por qué algunos padres se comportan así?

Existen ciertos vínculos tóxicos entre padres e hijos allí donde todo indica (aparentemente) enormes dosis de amor. Es el caso de aquella madre ultraposesiva que les expresa a sus hijos que para sentirse bien, sólo necesita que ellos estén bien, que sean felices. Vive por y para sus hijos, pero esto no es el amor. La idea implícita es que si ella les da todo, podrá demandarles todo. Ella espera y manifiesta su necesidad de que sean sus hijos los que la completen. Los hijos nunca podrán hacerlo completamente, por lo que desarrollarán un sentimiento de culpabilidad que dará lugar a serios problemas emocionales.

Lo más destacado en los hijos de padres tóxicos es que necesitan ser necesitados para sentirse valorados. Suelen en el futuro elegir parejas que de algún modo ocupen el lugar que tenían alguno o ambos padres, esto no se vive de forma consciente. Estos niños, cuando crecen y alcanzan la madurez, se convierten en personas deprimidas, con baja autoestima, etc. Saben que no pueden desprenderse de esa relación que sostienen, aunque eso les haga mal, viven callando sus sentimientos. La única manera que tienen de soportar el nivel de abuso es habituarse al dolor, se callan, como hacían cuando eran niños.

¿Qué tipo de madre o padre soy?

Hay padres que ejercen la paternidad de diferentes formas.

Los que clásicamente se denominan autoritarios, aquellos que ejercen un estilo democrático, y otros que viven por y para sus hijos, sacrificados, quizás con la necesidad de ser necesitados.

Estos últimos, desarrollan una relación TÓXICA tanto para sus hijos, como para ellos mismos, olvidándose de sus propios intereses y centrándose única y exclusivamente en la vida de sus descendientes, dejando de importar aquello que ellos quieren. Son los llamados padres SUFRIDORES.

¿Qué consecuencias tiene este estilo educativo en los más pequeños?

Los resultados de una figura materna o paterna sobreprotectora y sufridora dan lugar a hijos dependientes, con baja autoestima, con bastantes dificultades a la hora de tomar decisiones responsables por ellos mismos, y que, una vez llegan a la vida adulta, sustituyen su dependencia emocional paterno-filial por otras relaciones con igual tinte dependiente. Necesitan la aprobación de su pareja, de sus amigos, dependiendo en última instancia su autoconcepto de la aprobación de los demás.