La normalidad no debería extrañar

Se perdió en un campo donde se podía perder. Hemos visto a una UD Logroñés muy superior en su terreno (aquí será otra historia). 

Se perdió en un campo donde se podía perder. Hemos visto a una UD Logroñés muy superior en su terreno (aquí será otra historia). Yo tuve la sensación de que no apretaron lo suficiente para despellejar más a la UD Socuéllamos. El equipo riojano tiene el objetivo de ascender y no habían empezado nada bien. Pouso es uno de los entrenadores más prestigiosos de la categoría y el partido estaba destinado a que la UD Logroñés se reencontrara con la victoria. Por eso, ellos únicamente querían ganar, no gustar.

En un escenario semejante, uno siempre llega con la ilusión de triunfar, pero no se pudo y no hay nada que reprochar. En un partido no demasiado bueno para la UD Socuéllamos, el equipo tuvo su oportunidad de rascar algún punto. Este año parece que hemos cambiado el paso, recordando en cierta forma al primer año en Segunda B. Siempre hablando de resultados, claro. El año pasado forjamos nuestra temporada en todo lo que rascábamos fuera pero este año, de momento, parece complicado. No hemos anotado ningún gol en tres partidos como visitante. Aunque es necesario remarcar que hemos visitado dos de los campos más potentes del grupo: Bilbao Athletic y UD Logroñés. Pocos puntos dejarán escapar ambos, ya me contarán.

Por eso, es clave sacar todo lo que tengamos en casa. Ya hicimos un gran papel contra Barakaldo y Arenas. Y este fin de semana próximo es importantísimo sacar los puntos ante el Sanse para afianzar nuestra posición en la zona donde yo considero que debemos estar sobre el papel -entre el octavo y duodécimo puesto-.

Por cierto, nos visita un ex jugador del club: Sergio Ortiz. Algunos quizá no le recuerden, pero estuvo en el primer proyecto del equipo en Segunda B, aunque sólo duró tres días. Firmó un jueves y rescindió un sábado. En teoría, a su pareja no le gustaba los pisos que le enseñaban. Lo del fichaje unas semanas después por La Hoya Lorca sería secundario. La vida siempre da segundas oportunidades, o terceras, y el Sanse lo reenganchó a la categoría tras descender el año pasado con la UE Olot. Cuestiones de acertar con las decisiones que cada uno toma.

Volviendo al partido, hay que destacar cosas que nos gustaron. Sí, cuando se pierde hay cosas positivas. Me gustó Narváez. Hay mucha gente que me debatiría, pero yo le veo buena conducción y generalmente enlaza bien la medular con el ataque. Además le intuyo buena capacidad de asociación. Me gusta cómo domina su espacio. Hay que dejar el beneficio de la duda y el chico no tuvo pretemporada por una dolencia en el cuello, pero yo le veo maneras.  Además, Garmendia encontró un socio y el equipo mejoró bastante moviendo la pelota.

El partido en Las Gaunas fue una excelente noticia para Kike Domínguez. Sí, fue un partido complicado para él, pero fue la reafirmación de que es un buen futbolista de la categoría. Cuando una entidad tan potente como la UD Logroñés y un entrenador tan importante como Pouso, clavan su mirada en ti, es buena noticia. El técnico vasco es perro viejo, y sabía que Kike es el faro ofensivo del equipo. Por ello, le fue tocando el tobillo en cada acción que el extremo extremeño intentaba alguna jugada. Sólo los buenos sufren un marcaje así.

Esta categoría es muy física, con mucho contacto y muchas faltas, pero otro año vemos demasiadas amonestaciones. Llevamos quince en cinco partidos. Es algo difícil de controlar, pero ya tenemos dos futbolistas con tres tarjetas, al borde de la suspensión.