Una derrota de unidad

Generalmente, en Socuéllamos, somos bastante dramáticos cuando perdemos. En nuestras derrotas siempre tiramos todo por la ventana. Nadie se salva, ni siquiera la mascota. Ser verdugo es algo con lo que nos sentimos bastante identificados. Quizá sea por el anonimato de no enseñar la cara al pobre reo que espera un final trágico, aunque anunciado. Por ello, es bastante gratificante ver puntos de optimismo en un momento delicado del trayecto. En general, estoy sorprendido de que mucha gente haya sacado tantos puntos positivos de una derrota. Eso nos hace más maduros como afición.

En cierto modo, la gente está bastante confiada en sacar esta situación adelante. Los precedentes son claros, casi todo el mundo se agarra a la excelente segunda parte del campeonato que hace siempre este club. Aunque es necesario dejar clara una cosa; lo ocurrido otras temporadas no tiene que ser ley orgánica para el actual ejercicio. Nos han hecho esclavos del éxito y esa sombra siempre será alargada. Hemos competido muy bien en salones de lujo, pero yo estoy convencido de que también los haremos en el barro. Entre otras cosas, porque siempre hemos estado en el barro, aunque hubiésemos llevado pajarita.

Decía Zygmunt Bauman -recientemente fallecido, siendo una pérdida irreparable en un mundo donde los buenos pensadores tienen cada vez menos espacio- que lo que antes era un proyecto para toda la vida, hoy se ha convertido en un atributo del momento. Una vez diseñado, el futuro ya no es para siempre, sino que necesita ser montado y desmontado continuamente. Eso es el fútbol. Es más, eso es el fútbol en esta categoría.

Fijándonos en lo estrictamente deportivo, hay varios puntos positivos que me gustaría destacar.

-    Los profesionales de campo, los que están día a día con la plantilla, siempre destacan que es complicado la adaptación a nuestro terreno. Es algo mejorable, pero que no podemos cambiar por el momento. Todos sabemos lo que tenemos y quiénes somos. Por eso es bueno mantener el beneficio de la duda. Yo estoy viendo cada vez mejor a los futbolistas que han llegado este año. Los Calahorro, Javilillo, Cortell, Narváez o Dieguito, entre otros, se sienten cada vez más cómodos en este terreno de juego, el nuestro. Los buenos minutos de juego de estos futbolistas son cada vez más y más regulares. Eso es innegable.

-    También me dejó buena sensación Nanclares, el nuevo fichaje. Él tiene un hándicap claro respecto a sus compañeros y es que no cuenta con tiempo de adaptación. Debe rendir de forma inmediata y eso, por lo que estamos hablando, no es fácil. Pero se le vieron buenas maneras y hay referencias positivas sobre su juego. Esperemos que así sea.

Por supuesto, también hay cosas negativas. Aunque eso forma parte de la competición.

-    Demasiado castigo en nuestros errores. Es algo que nos ha pasado muchas veces y no sólo en esta época que vivimos ahora. El mínimo error propio o circunstancial nos castiga en demasía. Obviamente, se debe trabajar para minimizar causas, pero el error está plantado en el deporte y es un factor que no se puede exterminar.

-    Poca profundidad en momento clave. Es algo que ya sabemos y que los profesionales del equipo ya intentan subsanar lo antes posibles con un esfuerzo titánico por encontrar la pieza que encaje, pero por eso no deja de preocupar. En un momento clave de la temporada, no tenemos amplitud de relevo. Y vienen curvas con la eliminatoria de la Copa RFEF que carga todavía más el calendario.

En definitiva, encaramos un reto bonito. La supervivencia es algo que nos debe hacer pensar dónde estamos y donde queremos ir. Porque yo lo tengo claro, esta categoría merece mucho la pena y la pelearemos hasta el último aliento.