¿Saben esas películas que dan en la sobremesa y que identificamos con sólo ver una escena? Pues sí, de repente, pones la tele y vas pasando de canal en canal, buscando algo atractivo con lo que pasar la tarde. Fijas tu atención en algo que consideras llamativo, prestas atención... Pero rápidamente te percatas de un detalle desolador: "¡Esto ya lo he visto antes!". 

Esa sensación tengo desde que empecé a cruzarme con gente tras la derrota por 3-0 en Valdebebas ante el Real Madrid-Castilla. Para ellos, todo estaba ya cercano al infierno. Ese lugar oscuro y tenebroso donde, según indican varias religiones, son torturadas eternamente las almas de los pecadores.

El ánimo del aficionado está por los suelos. De casi todos los aficionados, mejor dicho. En los miles de corrillos que se generan a lo largo y ancho del municipio, son muchas las tertulias y pocas las objetivas. O, en su defecto, las positivas. ¿Y qué vamos a hacer? No podemos echarnos eternamente piedras a nuestro propio tejado. Ya sabemos que no tenemos a Luis Suárez en la delantera, ni que Modric reparte juego en el Paquito Giménez. Y mucho menos que Godín comanda con autoridad firme la zaga socuellamina.

Tenemos lo que tenemos, que es lo que hemos podido comprar. No es cuestión de ser blando en el análisis, es ser positivo buscando la cualidad que tiene cada jugador y que puede aportar al club. Porque todos los que conforman la UD Socuéllamos son futbolistas y algo tienen que aportar. No todas las piezas casan en un club, en una localidad o en un proyecto, pero eso no es momento de juzgarlo. No podemos cambiar las piezas que ahora tenemos, mínimo, hasta enero. ¿Por qué enjuiciar? No sirve de nada, excepto para generar un ambiente tóxico que solo nos perjudica a nosotros mismos.

Pero, lo increíble, es que esto nos pase otro año más. El primer año, cuando estábamos cogiendo el tacto a la categoría, los resultados no llegaban. Se puso en tela de juicio a muchos futbolistas y no se le dio el beneficio de la duda a muchos de ellos. La temporada pasada, más de lo mismo. Es increíble rasgarnos las vestiduras, sabiendo el patrón que este equipo sigue desde hace años. Lo importante, como dijo Luis Aragonés, es llegar en perfecto estado a los diez últimos partidos, que es donde se decide todo. Dejemos trabajar y no señalemos el dedo cuando miramos a la luna.

Si recuerdan, o eso espero, ¿qué se decía el año pasado por estas fechas sobre el equipo? Es fácil, se decía que el equipo era "viejo", que no "aguantaba el ritmo de la categoría" y que nos habían dado "gato por liebre". Si por los exaltadores fuera, en noviembre le habíamos dado la baja a la mitad de la plantilla del año pasado. Se equivocaron. Y el resto es historia.

Yo no sé si esta película acabará bien o mal, no tengo una bola de cristal, pero yo veo buenos argumentos. Obviamente, también veo malos hábitos. Eso es innegable. Pero el trabajo existe para pulir y eliminar esas malas costumbres y mejorar la base. Vamos a esperar para ver si el género que tenemos es bueno o malo. No prejuzguemos, porque la historia nos demuestra que eso es un error. Aunque nadie admita esos ‘viejos’ hábitos.