EL PROYECTO SIGUE MODELOS COMO LA PERMACULTURA

El Llano Manchego, el proyecto de vida ecológica de dos jóvenes socuellaminos

Aroha Morales y Manuel Requena llevan años desarrollando un modelo de vida sostenible. Cultivan una huerta ecológica y elaboran su propio pan.

A pesar de su juventud, los socuellaminos Manuel Requena y Aroha Morales llevan varios años trabajando en un proyecto que no ha dejado de crecer: El Llano Manchego. Enmarcados en la nueva oleada del movimiento 'neorural', continúan avanzando en su granja ecológica, aspiran a ser autosuficientes y desean seguir aprendiendo técnicas de agricultura ecológica para lograr una forma de vida respetuosa con el entorno. Ambos cuentan con estudios, pero eligieron un modelo de vida distinto y volver al campo.

Aunque su labor es extensa, dos son los proyectos que centran los esfuerzos de Aroha y Manu. Por un lado, la iniciativa Masa Mamita: la elaboración de pan con harinas ecológicas, agua y sal cocido en su propio horno de adobe y que cada día tiene más adeptos en Socuéllamos. Por otro, un gran huerto ecológico lleno de hortalizas que, después de cinco años de experiencia, es una realidad.

P. ¿Cuál es la principal diferencia con la forma de cultivar convencional?

R. Esto requiere un conocimiento más amplio de la naturaleza. Hay que conocer mejor la tierra, cómo responden las plantas, las competencias y relaciones entre los cultivos. Por ejemplo, los tomates los plantamos con la albahaca para que repela el mosquito del tomate.  A nivel productivo es mejor no echar ningún tratamiento. Este año dice la gente que tiene problemas de cuajado de tomates y nosotros ya estamos cogiendo.

P. ¿Tenéis previsto comercializar las hortalizas?

R. La huerta en principio era para nosotros, para autoconsumo, pero poco a poco queremos dejar de echar jornales en sitios ajenos y dedicarnos a ella para nosotros y para vender. Todo es ecológico certificado. Vendemos en venta directa o pequeños comercios del pueblo.


Llano Manchego

La huerta cuenta con unas veinte variedades de hortalizas: berenjena, pepino, tomate, maíz dulce, judía seca, melones, sandías, cebollas, patatas… Además, está rodeada de flores y plantas medicinales que atraen a insectos beneficiosos que evitan la aparición de plagas.

La permacultura consiste en estar en armonía con el entorno y la naturaleza.

El sistema de huerta que utilizan está basado en la permacultura y en la agricultura biodinámica. “La permacultura consiste en estar en armonía con el entorno y la naturaleza, produciendo de un modo sostenible”, explican. Por otra parte, la agricultura biodinámica se basa, entre otras cuestiones, en la utilización de un calendario de siembra basado en el movimiento de los astros –principalmente la luna-.

“Antiguamente aquí se sabía y hablas con muchos abuelos y te dicen la mejor fecha para plantar, para injertar. Siempre se ha hecho con fechas religiosas, pero era por la luna. Esto se está perdiendo y se quiere recuperar. En luna descendente tira más la raíz y es mejor para plantar patatas o cosas que sean de raíz. Luna ascendente es preferible para hortalizas que vayan a crecer mucho, como el maíz”.

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Intercambio de semillas

Para conseguir los cultivos, en El Llano Manchego practican el intercambio de semillas. A principios de marzo se realiza un encuentro comarcal para recuperar e intercambiar semillas autóctonas antiguas. “Las tenemos guardadas como oro en paño porque la mayoría de las flores son híbridos. Las semillas que se compran tienen la flor estéril y también ocurre con variedades hortícolas como el pimiento italiano. Se busca la productividad y se deja de lado la nutrición y el sabor”, aseguran.

P. ¿Por qué mucha de la fruta que consumimos hoy en día no sabe a nada?

R. Porque abusan de abonos fósiles. Crían la planta en muy poco tiempo y engorda mucho, es muy grande, pero nutricionalmente no tiene nada que ver. Lo que le da sabor y nutrientes es la basura y el agua. Hay un nivel de envenenamiento… la gente vegetariana tiene muchas toxinas en el cuerpo. Comes verdura pensando que es muy sano y al final solo consumes agua y fibra.

P. ¿Y la tierra?

R. Las tierras están sobreexplotadas. No hay microorganismos ni nada. Es un proceso que cuesta, pero se pueden recuperar poco a poco. Habría que bajar la producción, trabajar de otra manera y mirar por la calidad.

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Red de contactos

Aunque pudiera parecer que Manu y Aroha están aislados del mundo, nada más lejos de la realidad. Para poner en práctica la cantidad de tareas que realizan en la granja han sido necesarios años de aprendizaje que, en buena medida, han adquirido gracias a la experiencia de otros.

Forman parte de una cooperativa de consumo ecológico de Villarrobledo que ha creado una red entre los productores para acercar los productos a los consumidores. “La cooperativa lo que hace es unir y evitar que haya intermediarios que inflen los precios. Cada quince días envían un email con los productos disponibles y se puede hacer el pedido. Hay gente en el pueblo que está pidiendo cosas, aunque si hubiera más se podría hacer un grupo de consumo y el coste de transporte sería mucho menor”.

También mantienen contacto con un Instituto de Agricultura Ecológica y Ganadería de El Provencio y participan en encuentros como el de soberanía alimentaria que se celebra en Castilla-La Mancha.

No queremos crecer, llevamos tantas cosas que no damos abasto.

En cuanto a Masa Mamita, han creado una asociación para la elaboración y el reparto de pan.

P¿Cómo ha ido evolucionando este proyecto?

RLa gente nos empezaba a pedir pan y vimos que teníamos que hacer algo. Los que compran son socios. Las harinas y las leñas se compran en conjunto y nosotros, como unos socios más, elaboramos el pan. Está teniendo buena aceptación. Al principio cocíamos cada quince días y ahora una vez a la semana. No queremos crecer, llevamos tantas cosas que no damos abasto.


Llano Manchego

También participan en el movimiento WWOOF, una red de organizaciones que facilitan el trabajo de voluntariado en granjas ecológicas de todo el mundo. El funcionamiento es similar al de cualquier red social y facilita el contacto entre voluntarios y  las granjas. A cambio de alojamiento y comida, trabajan alrededor de cuatro horas diarias.

El Llano Manchego ha recibido ya visitas de lo más variopintas: desde unas jóvenes holandesas que llegaron a Socuéllamos haciendo auto-stop a dos mujeres mayores, expertas en plantas medicinales, que llegaron de Francia en caravana. “No deja de ser curioso que alguien venga de Alemania a Socuéllamos. Los voluntarios suelen ser gente que ha estado en muchos sitios y aportan muchas ideas. Es una forma de abrirse al mundo sin salir de casa”, afirman.

P. ¿Tenéis previsto realizar vosotros algún viaje?

R. Tenemos pensado ir a Sudamérica para conocer proyectos porque allí la agroecología está muy avanzada y en muchos sitios no dependen de la industria. La mejor manera es ir a una granja y trabajar con ellos.


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Además de la huerta y la cocción de pan, El Llano Manchego es mucho más. La granja tiene gallinas, palomos y un trabajo constante que comienza cada día a las seis de la mañana. Practican la bioconstrucción –han realizado un taller y el horno de cocción con adobe- y preparan jabones, cremas, ungüentos, jarabe para la tos o aceite para las quemaduras con plantas medicinales.

Sin embargo, aunque pueda parecer que renuncian a las posibilidades actuales, Aroha y Manu recuerdan que no son “ermitaños”. “Tenemos ordenador, internet, frigorífico… También nos aprovechamos de la tecnología en nuestro bien y en el de la tierra”, aclaran.

En cuanto a proyectos, reconocen estar inmersos en “un proceso de conocimiento constante”. Se han propuesto avanzar en el autoabastecimiento energético, ampliar la huerta, hacer una pequeña balsa y un filtro verde para depurar las aguas grises. “La idea es poder vivir de lo que sacamos aquí. Queremos crecer poco a poco pero sin convertirnos en industriales”.

Recibimos muchas visitas. Si alguien quiere venir, tenemos las puertas abiertas.

El fin último es intentar ser lo más autosuficiente posible, una filosofía de vida que cada vez tiene más seguidores en un mundo excesivamente tecnificado y urbano. Una interesante opción que cualquiera puede conocer sin salir de Socuéllamos. “Recibimos muchas visitas. Si alguien quiere venir, tenemos las puertas abiertas”.

*Vídeo realizado por Javier Reales sobre el proceso de elaboración de pan de Masa Mamita.

*Puedes conocer más sobre el proyecto en el blog de El Llano Manchego.

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