Los jugadores de la Unión, uno a uno
Contra todo pronóstico, la UD Socuéllamos rascó un punto necesario, pero también histórico. Los socuellaminos fueron de menos a más en el partido y el golpe psicológico que puede ser el punto de inflexión en la temporada. Así jugaron los de García Cosín en el Carlos Belmonte.
Contra todo pronóstico, la UD Socuéllamos rascó un punto necesario, pero también histórico. Los socuellaminos fueron de menos a más en el partido y el golpe psicológico que puede ser el punto de inflexión en la temporada. Así jugaron los de García Cosín en el Carlos Belmonte.
Kevin Ulbrich: Sobrio. No pudo hacer nada en el gol que encajó. Lideró su línea defensiva y sacó alguna que otra mano importante.
Carlos García: Carácter. Sufrió con José Fran primero y con Manzano después, pero también fue uno de los baluartes que impedían hundirse a la zaga azulona.
Jacinto: Capitán. Aridane salió pronto del partido y ese fue una descarga de responsabilidad importante. Como siempre, creció cuando el Alba buscó la victoria en el duelo aéreo.
Calahorro: Imperial. Se peleó y fajó con el rival ante sus acometidas. Al igual que su compañero, creció ante el bombardeo final del rival.
Ramón: Reloj. No debió comprometerse con esa amarilla cuando la jugada ya la tenía en ventaja. Igualmente, siempre cumplidor.
Salva: Opaco. No fue el día que más brilló, pero hizo su trabajo de contención como mejor pudo. Le tocó jugar el tramo más difícil para el equipo.
Jesús García: Acosador. Buscó continuas emboscadas al rival, consiguiendo algún robo que otro más que interesante. En estos campos, su despliegue en la zona ancha es básico.
Javilillo: Goleador. Él debería creer más en su uno contra uno. A veces, da la sensación de que no confía en sus posibilidades. Cuando se lanza, es desequilibrante y eso es un buen argumento para el equipo.
Garmendia: Organizado. Como viene siendo habitual, la noche y el día dependiendo de su rol. Le cuesta, porque no es su juego, buscar el balón aéreo en campo contrario. Sin embargo, con el balón en el piso organiza mejor la circulación de balón. Se debería potenciar lo que sabe hacer bien.
Kike Domínguez: Entusiasmado. Se le veía muy metido en el partido y con ganas de demostrar, pero el juego que se desarrolló no era el que más le beneficiaba y no logró lucir como en él es habitual.
Cortell: Tiralíneas. Logra tirar desmarques interesantes. En mi opinión, uno de los jugadores que mejor lee el espacio en esta categoría. Sin embargo, no consigue dar continuidad a esa jugada y generar verdadero peligro. Su derroche no es cuestionable.
Dieguito: Referencia. Sin disparar a puerta o generar peligro, influyó en el juego empujando a la zaga rival unos metros más atrás. Además, es generoso a la hora de volver para atrás.
Narváez: Sacrificado. Fue el cambio automático tras el gol para igualar fuerzas en la medular. No lució en ataque, pero tuvo un buen sacrificio defensivo, especialmente llamativas un par de buenas coberturas.
Álex Jiménez: Pilar. Salió para ser un ladrillo más en el muro azulón y logró edificar bien la torreta socuellamina. Siempre nos quedamos con las ganas de verle más.